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Tus Ojos
Tus ojos cariño, amarillos, dorados, cristalinos... tus ojos. Tus ojos tuve la suerte de conocer. Brillantes, fuertes, gigantes. Tus ojos se fueron al abismo, tus ojos desaparecieron, ya no están aquí.

Tus ojos, esperanza; luceros de tu preciosa mirada, tan profunda y pura, sincera y enamorada. Tus ojos hermosos perdí, por ellos el cielo daría y en ellos está el cielo mio. Tus ojos se fueron, tus ojos mi amor, ya no están. 

Tus ojos, mi hermoso camino, se fueron lagrimeando por mi. Lo siento, belleza.

Tus ojos color avellana, hice sufrir. Herí, enrojecí. Pero, son tan hermosos tus ojos, son hermosos incluso al llorar. Tus ojos no pierden la fe, tus ojos y su alegre melodía, a quienes admiré, aquellos que amé, que amo, que me guían.

Tus ojos color sol... me enamoré de ese par. Tan solo una mirada. Esos dulces y preciosos ojos y su mirada transparente. Mi vida no es sin tus ojos. Mi vida extraña tus ojos, los desea. Mi vida los hará brillar. 




Huir, esa es la clave. Siempre he querido huir de todo de la realidad. Lo leo, lo descubro, me he vuelto a encontrar conmigo. Nunca he huido, sin embargo. La cobardía hacia las consecuencias consumieron mi nómade alma que nunca cumplió sus deseos. Estancada, no puedo volar, y el alma se fue a buscar sus sueños a la sed de mi imaginación.

Tan solo un momento se necesitó para comprobar que hubieron huidas que fueron perfectas, escapes mentales de una realidad no tan mala que me atormentaba sin razón, me privaba de mi libertad, que es lo más importante. Había huido, cobardemente como siempre, pues fue menos valiente hacerlo que el miedo a hacerlo. 

No quise enterarme de que estaba respirando y que debía seguir respirando, entonces huí hacia una amarga burbuja rosa que me embobó en la fantasía de la niñez. No quise enterarme de que iba a sufrir, entonces hice sufrir y escapé de la culpa. No quise saber que tenía un mundo de cosas aún que me esperaba y que no, entonces escapé de mi mente. Quise ser inerte. 

Hace un par de días, mi alma exaltada quiso dar un paseo de vuelta, volver a la realidad, y el mundo del que huí se encontraba bajo el agua de un cuarto oscuro que apenas veía una luz, y en llamas de colores que esperaban por alguien que las convirtiera en río. El alma supo que hacer. 
Por dentro y por fuera
Vida, tu eres el día de hoy. Vida, te he olvidado, te he dejado de amar. Te he estado cambiando. Eres mi yo, yo soy tu. Vida, ¿dónde quedaron las promesas? ¿Dónde dejé las promesas que te hice? 

Querida respiración, te he convertido en un mar de suspiros desolados, llenos de penas ahogadas en futuro que no quiere abrir sus ojos, atorada, apretada, cortada, corrompida. 

Queridos pasos, les he quitado la energía que les juré, los saltos se hicieron arrastro y los tropiezos se multiplicaron.

Querida alma... querida alma ¿qué te he hecho? ¿No te hable acaso de los para siempres? ¡¿No te advertí lo que se te venia?! Pues, alma, que enredo eres hoy en día. No te pediré disculpas, querida mía, te haré más fuerte en el camino.

Queridos ojos, tan grises como celestes, queridos constructores del paraíso; nublé su vista con lágrimas agridulces, cegué su camino.

¡Vida mía! Lo eres todo, te has vuelto a mí cuando casi nos hemos perdido, he de deprimirte porque, vida, te he fallado, te ha faltado vivir.

Droga insípida, tacto falso
"Cada vez se me hace más difícil la idea de pensar en que algún día ya no estarás aquí", me dijo con su cortante mirada. Cínicamente le dije que no me iría a ninguna parte si es que así no lo quería. "No", dijo sonriente, "aquí" replicó poniendo su dedo índice en el lado izquierdo de su pecho. Siempre supe a que se refería. Tragué saliva simulando una sonrisa, mientras mi nudo en la garganta se hacía tan grande que casi se podía ver. Traté de imaginarme las razones de su miedo, evitando la culpa de todo acto que me hacía culpable. El orgullo por delante, claro.

El joven de cabello largo era delgado, de aspecto tímido (tan solo aspecto) y un rostro neutro; sus ojos, marrones o amarillos, me ofrecían un interesante recorrido cada vez que les ponía atención, y tal recorrido me supe de memoria que hasta supe como hacerlo temblar, y disfruté hacerlo. Su inocente sonrisa debió ser lo que más le atraía a mi sed de atacar, mas cuando creí que esto me sería imposible, aquel tornado interior me sorprendió otra vez. Claro

El joven era un buen ser humano. Ser humano. Era correcto y leal, un perfecto opuesto. ¿Cuánto se puede contaminar a una persona? Nunca supe si cambió para mal o siempre llevó consigo una máscara, invertimos los papeles, los sentimientos. Sentimientos. Claro

"Lo que se te hace difícil es asumir lo que te está sucediendo". Dí media vuelta, fue duro. Caminé en busca de nada, porque nada necesité. Ya fué suficiente.
¿Muy cursi? Claro. 
Azul marino
Tinta amiga, tantos días sin vernos, sin hablarnos, sin contarnos cosas. En tiempos como estos, cuando más te necesito, suelo dejarte de lado. Extrañaba tus manchas en mis manos, tus manchas en mi piel, tus huellas en mi alma. Tinta compañera, hoy vengo de vuelta a ti, sé que nos hemos esperado mutuamente, la espera es buena, el momento es dichoso. Tú, que plasmas mi alma, mi mente y mi vida en un papel para luego gritarlo al mundo, amiga, siempre me esperas. Tinta querida, deliro. Te dejo tan seguido, me abandono, nos abandono. Oyes la textura de mis letras y las haces eternas con una perfección inigualable.

Tinta, oye, yo no quiero dejarte, no quiero que nos alejemos. Tenemos un hermoso vínculo, nos dependemos mutuamente, nos hacemos falta, nos complementamos. Tu siempre estás ahí, yo siempre te abandono.

Tinta, no hay nada que decir.
En suspensión
Sumergida en el humo de mi cigarro me pregunto el "por qué". ¿Qué sucede? ¿Qué pasó? Creo que hay algo que ya ocurrió. No me di cuenta. Me parece extraño, me intriga el cambio. Todo lo que boté y exclamé simplemente desapareció sin explicación. No le encuentro la razón por más que trato de buscarla, y no sé por qué la busco tanto, parece no tener sentido alguno. Son cosas que vuelan a mi alrededor y no puedo alcanzarlas.

Estoy cansada, sólo un poco (digo), pero Fran, estoy cansada. La rutina es inevitable.

Ahogada en mis preguntas, mis típicas preguntas sin respuesta, me esfuerzo en extrañar mi pasado, y por más que trato es imposible; solo es pasado. Tal vez una historia sin razón ni explicación. Me cuesta entender que no hay nada que entender. Trato de hacer de un vacío algo relleno de cosas, de atormentar el presente, de auto torturarme. Es imposible. Siento una cadena de humo invisible en mis pies, me la impongo y continúo preguntándome estupideces. No dejo de estar aquí pero deseo irme. No hay un problema. Comprendo.  
Pincel Crepúsculo
Nunca he tenido un plan, yo no soy de las que planean. Mi cabeza no maquina y mis manos no construyen. No tengo bases, pues todo lo que tengo es abstracto, todo lo que siento está en el aire, y este me guía, me lleva de un lado a otro. Arraso con mi viento de lugar en lugar, como una brisa, me dejo llevar, soplo el destino como una pluma sin camino.

¡Que el efecto mariposa dicte su sentencia!

Los matices del cielo se alborotan en mi iris, los colores del atardecer son los colores de mis ojos. Si puedes verlos verás que no hay nada en ellos, sólo una dulce melodía que dice "sácame de aquí", que te llama a unirte a mi danza de ser. Sin planes, sin bases, sin estructuras.
Degradé
Los días han pasado cambiando su ritmo constante, el aire es más puro o ya no hay presión en el pecho. El cambio era positivo aunque nunca se notó. El cuerpo en perfecto estado, tal como aquel día. Y aquel día, tal como el recuerdo de los cuerpos magnos, poderosos en su ambiente húmedo y tibio, en plena majestad. Ahora los cuerpos están fríos, secos, separados, deprimidos. La sonrisa se pierde al pensar en la sonrisa, y la conciencia se contamina de "por qués". 

Miró un momento el cuadro de su vida, repasó recuerdos lívidos y frescos, y como el ambiente estaba deteriorado, su mente se llenó de ambigüedades. 

"Madura". ¿Maduremos? Seamos fríos, seamos adultos. 

Los días han pasado llenando la bitácora, mal camino tras camino peor y tras ello, otro peor que me tienta a herir. Ya no quiero herir, ya no voy a herir. La satisfacción ya no es la misma, la pasión tampoco, el deseo menos. Pero ahí está, tentándome amargamente, me ofrece poder y me ofrece soberbia. Yo me resisto, intento resistirme, me esfuerzo en lograrlo.

Miró un momento el nuevo cuaderno, no vio su nombre en él. Se decepcionó, enmudeció. Su silencio gritaba tan fuerte que todos podían notarlo. La indiferencia era lo menos indiferente.

Los días han pasado, los vientos cambian, las noches no son las mismas, la mente se modifica, las experiencias crecen, la vida sigue. 

Y la vida sigue.

  
Oveja negra
Un par de días, un par de momentos y la calmada culpa de haber errado esas decisiones tan pequeñas. Y no me arrepiento del error. Sentir esa adrenalina, esa culpa, esa mentira, ese secreto, esa sensación de hacer algo políticamente incorrecto, sentir toda esa euforia, ¿como arrepentirse?. 

Y es cierto, tal vez no he sido la mejor persona, la mejor pareja, la mejor amiga, la mejor hija; yo no sigo sus protocolos, sigo mis instintos, me dejo llevar por el momento, no importa el error, ni los comentarios, importa la sensación, dejar de lado las consecuencias. 

Consecuencias.

Consecuencias: Karma. El mundo girando a mi alrededor. Yo, actuando. El mundo, respondiendo. La ley de la vida. 

Un día X me cruzé con la oveja negra de mi vida, con aquella que me tienta a morder la manzana, a huir de mi paraíso de ojos grises, a hacer lo incorrecto y no arrepentirme. A pesar de eso huí y fuí cobarde, el karma llegó, llegó la paga, llegó la crítica, llegó el comentario, llegó el remordimiento. Nunca llegó el arrepentimiento.

 

Tocando el cielo
Son las cosas más simples las que me han hecho volar, aquellas que me han dejado atónita y sin aliento, cuando no sé a que lado avanzar. Pues sí, así es; jamás sentí ese nivel de felicidad por un hecho tan simple y tan común, pero aún así seguía estando tan fuera de mi alcance, es que era tan fácil pero tan lejano y tan, tan complaciente que en sí era difícil, y difícil de explicar lo complicadísimo que se me hacía poder siquiera escribirlo. Llegaba a ser espléndido, gratificante.

Era tal así como alimentar el alma con el más delicioso caramelo, como un pequeño calor recorriendo un cuerpo frío que no recordaba alguna sensación de placer, parte por parte, poro por poro. Era espiritual.

Y es que fué tan duradero que aún lo siento, que aún el recuerdo mismo lo hace sentir real, que escapa de mis capacidades de comprenderlo, y es mejor así, pues cuando lo comprenda desaparecerá y el recuerdo será solo una imágen fría, hambrienta.
Sirena
Caminando alrededor de los peligros, rondando la morbosidad, ahogándose en agua, un vaso de agua, un vaso vacío. No hables, sólo escucha eso que deseas escuchar, el dulce de tus oídos, la cálida respiración sobre tu oreja, aquella que se ahoga también, con susurros imaginarios. ¿Y los pensamientos imaginarios? ¿Qué hay de ellos?

Patinando sobre el agua, volando sobre las rocas, tropezando con las nubes, inundados de para siempres, sumergidos en cuentos de niños, en películas de una hora, en simples pasatiempos, ¿qué es esto?. Escapa, la pecera no es tan grande, hay un delgado cristal entre la sirena y la realidad. Construye tus pies, tus piernas, tus muslos. Las sirenas solo viven en el agua, los humanos también pueden nadar.

Flotamos, no nadamos. Estamos, no vivimos. Somos, no queremos ser. Soñamos, no construimos. Sirena, despierta.
Peligro
Separé mis papeles pero no di vuelta las páginas, y fuí juntando en un frasco pedazos de amargura con una bella apariencia. Apariencia, sociedad, palabras que unidas hacen de los ojos unos falsos jueces, pues, ¿quién era yo entonces? ¿Era acaso el pedazo de dulzura que siempre iba a destacar? Claro, y de eso me llené los oídos, y convertí el mundo en mi reinado, y del reinado comencé con mi pequeña dictadura, hace poco derribada. Y cuando mi mundo, MI mundo se cayó en pedazos, ¿la apariencia acaso reconstruyó algo? Y caí.

Y el dinero fue mi mano derecha, nos hicimos tan amigos, que mis amigos (y los no amigos) quedaron en pobreza de mi. Los abandoné, a ellos, a ellas, a mi felicidad y hasta a mi misma. La avaricia me consumió, y así consumí mi mundo. Y perdí.

Me miré en un espejo y de a poco se fue derritiendo, miré a mi alrededor y vi los escombros que dejé, y me decidí a reparar lo que fuese posible. Los niños lloraban al verme, yo también, la gente se ocultaba de mi, se ocultaba de las peleas, de la destrucción, de la avaricia, de la apariencia, de la maldad, del egoísmo y del peligro. 
Sueño sin fin
Imaginé la vida en un segundo, y como jamás la habría visto. Imagine que caminaba por rosas sin espinas dentro de mi apacigüada aura, y que la felicidad era parte mi otra vez, sea como sea. Imaginé todo lo negro caer y esconderse bajo la tierra, para así no volver nunca más, pero lo cierto es, que los nunca mases no existen, al menos no en este planeta. Imaginé que cumplía mis sueños. Imaginé estar sumergida en el agua, como una sirena en ese mundo paralelo que alguna vez aquella boca inventó, imaginé mi pecera perfecta, y que cada día fuese alimentada y acariciada por mi amo. Imaginé nadar en la compañía más perfecta, imaginé, a pesar de todo, me di el tiempo de imaginar, de volver a creer, de volver a ser yo. Imaginé el viento fresco en mi cara y en la otra. Y es que a veces la imaginación es tan real, que es falsa tan falsa y te atrapa, porque vives de imaginar y olvidas tu vida, tus errores, tus problemas, tu existencia, a veces imaginas hasta dejar de existir. 

Imaginé el pasado y el presente, es todo mi imaginación, pero caí en mi realidad, es todo tan cierto, tan duro, tan cruel. Quise imaginar que nada fué cierto, que todo estaba bien, que nunca pasó nada, quise imaginarme feliz y dichosa, como que todo hubiese sido un sueño, pero no puede crear esa falsa ilusión. Imaginé nuestros vegestorios seres riendo de esto, imagine que volvía mi sonrisa, imaginé que volvía a saltar, imaginé que volvía a vivir, pero no imaginé que todo era mi imaginación.
Reencuentro

Volver a hablar después de haber estado ausente tanto tiempo es como volver a caminar después de la silla de ruedas. No a aprender, sólo actuar. 

El tiempo es tan relativo, tan lejano e incontrolable. Y los aires, los que te reprimen hablar, son tu mismo, son tu misma, consumida por esas cosas que creías que importaban más. Pero ver todo dejado de lado, pues los meses son una vida entera, y una vida es un desperdicio de tiempo si se desaprovecha.

Y es así, tantos relojes y manecillas en desperdicio, tantas palabras encerradas que por fin corren. Míralas.


Me quedo, me acuesto y pienso que sería. Como sería todo si cambiara mi rumbo, si diera vuelta la página, si nunca hubiese dado vuelta la anterior para encontrarme con esta. Un flashback que borrara todo, lo bueno, lo malo, lo innecesario. Y todo es tan confuso y diferente.


Un suspiro de vida, de encuentros, de aventuras, de juventud. 

Como sería no arrepentirme... pero ya es tarde, ya lo hize.
Nuestro adiós definitivo (nº3)
Nunca sabré en realidad como comenzar a decir un adiós ni tampoco como terminarlo, es todo un desarrollo sin fin. Lo siento si nunca supe como decirlo todo, ni como expresarlo todo, ni como darme a conocer a mi misma. Supongo que uno sólo se conoce a sí mismo, uno nunca da a conocer su verdadera identidad. No me pregunto cómo será el día siguiente, ni las semanas ni los meses. Es todo hoy o nada. Ambos, el mundo, todos sabíamos que este día llegaría, mas lo aplazamos. Escribí un dibujo con toda nuestra eterna vida, dibujé las páginas escritas de palabras inservibles. De nada sirvieron.

Lo siento si no sé como decir adiós, es todo lo que tengo, espero que el día que descubras mi dibujo no sea tan dificil decifrar sus letras. 
Ser jóven en todos sus sentidos, ¿cuándo esto se nos irá de las manos con el tiempo? La energía salta y fluye por nuestro cuerpo y nuestro alrededor. Contamos las horas para salir, para reirnos, para drogarnos, para amarnos, para sentir odio, pena, cariño, impotencia, alegría y éxtasis.

Esta es la única vida que tenemos, no salimos del cascarón ni nos lanzamos a lo laboral, el mundo es bohemio y es nuestro. No dejemos de sonreir. Nuestra alma está hecha de escudos insensatos y nuestras neuronas de contaminación.

No es nada sino la vida, nos queda mucho aún... pero luego se van, los momentos se van, las alegrías se van, se escapan, nos hacen adultos, crecemos, ¿maduramos? Nos amargamos. No, no dejemos que acabe. 

"Hola, somos los adolescentes eternos".
Agua que no has de beber...
Niegas tu esencia de bella persona quebrando todo a tu alrededor, incluso aquellas cosas que parecen ser inquebrantables tu haces que aflore su oscuridad. Yo por mi parte, observo. Intentas demostrar una fuerza sobrestimada, que probablemente está mas lejos de lo que crees. Yo por mi parte, observo. Arrancas las flores del jardín de una niña pequeña, diciéndole al mundo que sólo a ti te importas. Y yo por mi parte, ya no siento.

Y tu niña pequeña que se rompe y llora, se siente culpable y por tanto calla. Regadora de la hiedra, arranca de su jardín los lirios y hace de este un cementerio acalado.

Pequeña muerte, pequeña insensibilidad, querida, pequeña, querida, adorada, querida, perdida. Yo por mi parte, te dejo correr.
El adiós nº2
Creo que un saludo no es el mejor comienzo para una despedida. Adiós, este será mi "hola". Les escribo, lo siento, para despedirme. No lo sabían, lo sé pues ha sido una especie de mala sorpresa para todos, incluso para mi. Ha llegado aquel día de cortar palabras y no volver a cruzar miradas.

Es triste saber que jamás volveremos a vernos ni a decirnos nada, son tristes las despedidas definitivas. Lamento haber escogido el medio más cobarde, creo que es algo que nadie jamás entenderá, ni tampoco el por qué de este adiós.

Decidí irme, dejarlos de lado fantasmas míos, todo para alcanzar mi libertad, mi egoísta y alocada libertad.
Tu mirada se desata en mi cuello, tu sudor en mi piel y tu respiración en el ambiente. Cuéntame como se siente, cómo es que sientes aquello que jamás sentiré. Te apasiona mi cuerpo, me apasiona tu boca. Es el deseo de jamás perdernos, de no perder aquello que nos une, eso que si desaparece hace perder todos los sentidos existentes en la mente.

Un par de manos entrelazadas que se hacen una, algunas palabras guardadas que no son necesarias, todos y cada uno de los sentimientos en el aire, en su perfecto aroma concentrado en nuestras narices desenfrenadas. 

Las paredes se consumen alrededor del paraíso, se hacen nada y, mientras tanto yo pienso sin parar mil cosas que mi cabeza no resolverá jamás, y bueno tu, ¿tu pensarás? Es bueno tener dudas sin respuesta, es buena la intriga eterna, es lo que hace esta intensidad interesante, es aquello que nos ayuda a perdernos profundamente, fugazmente, es algo más allá de nosotros, es algo más allá de todo.
Salida de emergencia
Cariño, ¿para qué construirnos estas barreras? El mundo nos espera de la mano, el mundo no nos importa. No intentes encontrar cerros invisibles ni menos construirlos, pues pase lo que pase estaré aquí para derribarlos. No te mientas, no trates de engañarte ni de engañarme, somos lo bastante listos como para no caer.

Cariño, no caigamos más, ¿no ves acaso el abismo? Está a pocos centímetros de nuestros ojos. Te pido no volvamos a caer, te ruego no rompamos este lazo.

Cariño, ¿sientes cómo todo se desmorona? Dime si ves aquella luz que nos puede salvar, esa que se esconde en nosotros, en tí y que no quiere salir. Espero que no la dejes escapar pues, cariño, esa luz eres tu, yo soy tu pantalla. Cariño mío, no la dejes escapar.

"Tu orgullo es una sombra, tus sonrisas son el sol".
Oscuridad
Tan bella y pura, tan sincera y misteriosa, confidente de noches apasionadas, es para mí el más espléndido momento del día, eterna inspiración.

Secreta, tantas cosas por descubrir, tantos caminos por ahí que se ocultan, que deben ser vistos pero se cubren de una curiosa sombra. Todo lo hace más interesante, eleva la intensidad, la vida y el ser.

Oscuridad amada, quisiera dormir de día y no perderme un solo segundo de tu esplendor. Oscuridad callada, me susurras en secreto tus pensamientos en mis sueños, entonces llegamos a ser una sola tú y yo. Oscuridad traviesa, te ocultas detrás del sol, te escondes tras mi espalda y me haces esperarte ansiosa para retomar nuestras horas juntas. Oscuridad preciosa, tus brillos estelares son solo parte de tu belleza, abrázame en tu manto de tinieblas y hazme volar por tu noche. Oscuridad poderosa, somos una en tu grandeza.

La luz revela, tu escondes, guardas mis secretos para siempre en tu inmensidad. No te alejes reina de mis palabras, hagamos un eclipse con tu esencia, consumamos estos años sin luz.
Renacer
Hoy sigo enamorada de la vida, y aún así le critico cada tropiezo que me otorga. Vida, debería agradecerte los pasos a favor, pero suelo ver siempre el punto negativo del asunto. Vida, ¿por qué he sido tan injusta contigo?, ¿cuándo dejamos de ser amigas? Vida, vuelve a mi, extraño la dulce brisa de tu caricia de felicidad.

Recuerdo pocos años antes en los que la vida (corta vida) sonreía en mis ojos, y al verlos la gente creía que eran de un color atípico, siendo que en realidad no había color alguno. Del aire de mis pulmones se oía una suave melodía de ritmo constante e incesante, y de mis manos fluía el calor del sol y la pasión de sentir con ellas la vida.

Olvidé el tiempo en el que cambié mi tierra de arcoiris por un grisáceo asfalto y me volví fría, dura, cruel, parte de la sociedad.


Estoy volviendo y ella también. El mundo me robó tu esencia, no, yo culpe al mundo de perder tu esencia y no me permití ser libre. Vida, vuelve a mi, anhelo recuperarte.



"De capullo y flor, del nuevo comienzo, un Renacer".
Nuevo mundo
Desperté de un sueño que no era mío, dónde no aparecía yo. Debía escribir sobre eso, supongo. Era tan hermoso ver lo que soñaban otros, mientras yo me hundo en pesadillas inexistentes de mi mente descolocada. Era tan bello sentir las cosas más puras de la vida (de otra vida) en mi misma, y hacerme creer por un momento que era yo quién las vivía. Pero, ¿quién era yo en ese sueño? Sólo veía lo que pasaba, no vivía esa felicidad, la presenciaba. Pero era tan hermosa.

Doy vueltas por mi casa preguntándome por qué tuve que presenciar eso, que parte de mi vida, de mi conciencia tenía esos sentimientos tan puros e inocentes. Deseé ser alguno de ellos, de quienes vi en mis sueños, en algún momento, meterme en sus vidas y soñar cada día lo que se sentía en ese momento, o simplemente sentirlo siempre, amar, vivir, viajar por el mundo sin preocupaciones, feliz, prósperamente. Vivir la experiencia de otra vida, conocer otro mundo, otra perspectiva de un sentimiento de felicidad.

Espero algún día volver a ese sueño, adentrarme en ese mundo para conocerlo mejor, y hacer que algún día tú vuelvas a él.
Manos atadas
La soga de mi espalda cada vez me aprieta más las muñecas. Trato de buscar el camino correcto, cada vez falta menos, ¿qué hacer? No puedo escapar de mi destino, no puedo elegir el camino fácil, no puedo seguir pensando. 

La ayuda venció el orgullo, el orgullo consumió el sistema. Sigo de manos atadas, terminando con mi vida y con mis metas. Quiero escapar, quiero volar como en mis sueños, ir a aun lugar donde nadie me encuentre, donde todo lo olvide y donde sea olvidada. Pero la vida es más cruda, más real y más sincera. 

En este momento quiero gritar, pero mi voz y mis manos aún atadas y yo, yo aquí sin poder hacer nada. Me puedo ocultar en mis sábanas, hasta que se acabe el aire, hasta dejar de respirar.
El adiós nº1
Aquel día me contaron que debía despedirme de tí. Debía improvisar, ¿cierto? Fué como verte ahi llendote lentamente. ¿Un adiós o una decepción?

Pensé "¿acaso puedes despedirte de una persona a la cual vagamente has saludado?", pues nos hemos saludado como dos extraños, dos desconocidos que se abrazan como si se conocieran pero no es así, ¿lo sabes?. Lo sabes. Luego seguí maquinando mi despedida, los ojos del alma se me llenaron de lágrimas, entonces fluyeron las frases, las palabras, las puteadas, las lloriqueadas y más que nada, la imaginación de algo que vivía continuamente en mis sueños y mi mente. Mi mente y mis sueños; mi mundo loco y ficticio. Y comenzó:

Sentado en una silla, mudo, como atado a aquel objeto por ti mismo, por tus mismas impulsividades; sabías el por qué de mi llamada. Te lo has imaginado, debe ser acaso esa conexión Piscis-Virgo que tenemos desde el día en el que llegué al mundo. ¿Por qué ocultarnos tanto? ¿Por qué el amor no vence las barreras de nuestro orgullo?, ¿o el miedo? 

Apoyando mis manos levemente en tu silla te conté como si nada el viaje eterno y clandestino que iba a emprender, y tu ahí, sentado. Me puse en frente de tí y te dije que jamás volveríamos a hablar, de ninguna manera, que te olvidaras de que alguna vez nació aquel pedazo de tí, que me dieras por muerta, y tu ahí, sentado y cabizbajo. Me inqué y tomé tu fría mano fingiendo que no sabía que me escuchabas. Al levantar la cabeza, con los ojos del alma llorando tal como yo cuando comenzé a imaginar la historia, me preguntaste en qué te habías equivocado. Respondí que en todo. Tomaste tus cosas y sin abrazo, beso o palabra alguna te fuiste, pero antes de cerrar la puerta te volteaste con una mirada de adiós.

Pretendías no entender, pero ambos sabíamos que en tí estaban todas la respuestas, y las preguntas, y los caminos; ayer, hoy y siempre. El silencio otorga. Tu silencio otorga.

Y entonces confesé a mis compañeros "lo siento, no puedo". No comprendieron. Tampoco yo.   
Big Hand
Antes de comenzar predije la gota que recorrería mi mejilla. Y comencé. Fue inevitable.

Me fui a mi casa con mis manos ensangrentadas en sentimientos e ilusiones confusas, las miraba y no sabía cómo, ni con qué las escondería. De a poco dejé de darle importancia. En mi desesperación empecé a caminar sin saber que hacer, ni a donde mirar, ni siquiera sabía que pie poner antes que el otro. Sentía las miradas en mí, las nubes del cielo me rodeaban y me tapaban la visión de mi camino; era como si algo enorme, mundial e importante estuviera en mis manos. Pero mis manos estaban ensangrentadas, ¿cómo entonces dejarían en mí algo tan frágil? Tuve que asumir el cargo de las cosas.

Me acordé de mi amigo ocasional, aquel que me consuela cada vez que algo ocurre, pues solo en esas ocasiones lo recuerdo. ¿Quién será? No eres tú :)
Has gritado tan fuerte hasta ahogarte en tu oasis, tu triste, tierna y tonta soledad, donde te encierras en lo que te oscurece hasta perder la razón, y razones tengo muchas para pensar que el tiempo que tome en comprenderte fue perdido, pues aunque suene extraño tu tampoco te entiendes. No sabes quien eres ni quien serás, y el tiempo es tan corto, tan efímero, ¿te has dado cuenta?; no sabes que quieres ni a quien quieres, y crees tener la razón en la lástima de tus lágrimas, cuando tu alma se destroza y tu ego oscila sin control.
Al cabo de unos pocos minutos abrí mis manos y en ellas ví devuelto aquel objeto que obsequié sin pensar, ciegamente, como siempre ha de ser. Mis torpes manos lo afirmaban con agonía y mis ojos lo bañaban en lágrimas de desesperación. Creo que ésta era en verdad la primera vez que sentía que perdía algo que me pertenecía, algo que estaba dentro de mi, a pesar de no haber causado aquel hecho. Era como un pez fuera del agua, poco a poco agonizaba y yo no sabía que hacer ante esto. Me desmayé. Desperté con mis manos ensangrentadas, cuya sangre contaba con un aroma a dulce inocencia.

No se si el dolor provenía del pasado o del presente en el cual, yo personalmente reprimía todo hacia mi persona. Me creí ciega y me cegué aún más. Traté de abrir mis ojos, observé mis labios rojos que incautos en su esencia reprimían mi río audaz de pensamientos, callaban en mi todo lo que se volvería paz interior.

De pronto todos eran iguales. No habían diferencias de personas, todos eran idénticos ante mis ojos, ¿mis ojos acaso podían ver? La palabra excepción me parecía más ireal que la perfección, mas en mi constante lucha por ser perfecta volvía todos mis esfuerzos en vano. 

¿La culpa? La culpa no existe, lo errores ocurren, y algunos son seres humanos.
Manos vacías
No dejo de pensar en Damián desde aquel día. En él, que ha estado en mi desde antes de nacer, inerte, pero ahora es todo y único, y eso me encanta. Damián, lo digo y lo pienso, lo pienso y me río, y eso está mal, no corresponde. 

La semana pasada me llamó, algo totalmente inesperado en él, y me dijo que quería verme y que lo visitara pronto. Ni siquiera tuve que pensarlo. Los nervios me gobernaron, por lo que llamé a una amiga para que nos acompañase ese día. Ridículo, ¿no? Él no esperaba verla a ella, y al parecer la idea no le agrado bastante, pero en su natural gentileza no fue mas que educado con ella.

Se acostó junto a su hermano en el pasto de algo que suponía ser una plaza, y ambos parecían totalmente relajados, como a minutos de haber fumado hierba; entre tanto, mi amiga y yo hablábamos con su madre. El contexto no era el correcto. Huí con la excusa de volver al día siguiente, y así fue.

El camino a su encuentro no era más largo que mis maquilladas, peinadas y constantes cambiadas de ropa antes de salir. Pensando en aquello, llegué. Me abrió la puerta con su bella y natural sonrisa. Hablamos extensamente ese día; me contó las cosas que hacía a diario, lo que estudiaba, de sus amigos, y otras cosas a las que no debí haberles puesto atención en mi embobamiento con él. Yo por mi parte no hablé demasiado, preferí escucharlo a él, me encantaba tanto hacerlo que en ocasiones lo imagino en mi cabeza. Me dí cuenta de la nostalgia en su voz y rostro, por lo que quise subirle el ánimo para reencontrar su sonrisa.

Comencé a hacer dibujitos infantiles y tontos para él. Al verlos sonrió tiernamente. Nos sentamos frente a frente, yo lo miraba y el escribía para mí las cosas más bellas y tiernas que finalmente me hicieron sonrojar. No quise mirarlo, pues me avergonzaba el hecho de que inspirara su romanticismo en mí, tanto como me aterraba el disfrutar un momento que jamás debió haber pasado. Sin embargo, no detuve mi felicidad.

Subimos las escaleras de su casa y llegamos a su habitación, donde nos sentamos en su cama a mirarnos de una manera indescriptible con palabras. Un flashback atravesó mi mente con el recuerdo de que había vivido eso con otra persona y lo había olvidado, no era nada para mi aquello en ese instante. Nos acercamos, pero no ocurrió nada más allá de respirar el mismo aire.

Al oscurecer me fue a dejar a mi casa. Me dijo que no me dejaría entrar sin antes obtener lo que había esperado todo el día, y acercó sus labios a los míos cerrando sus ojos y sonrojandome de nuevo. Quise seguirle el juego, pero me detuve. Tenía mis valores. Le dije que no era el momento, que deseaba estar con él tanto como él conmigo pero habían temas que no tenía resueltos; bueno, le dí mis razones entré lágrimas y culpa, y pareció no entender, pues sin decir nada, luego de escucharme simplemente se fue con aire de humillación.

Al estar acostada en mi cama medité los hechos, y aún lo hago, pero la duda es el "porqué". Bueno, después de todo, sólo fue un sueño.


"Apareces cuando menos lo espero y te alejas cuando menos lo quiero". 
Te preguntas donde estás. Tu garganta es recorrida por un sabor ácido. Tus ojos estáticos comienzan a agrandar sus negras pupílas. Las luces, los movimientos, la música incesante. Pestañeo leve. ¿Aún más? Concentración. Aún más. No esta tan mal. Alucina. Saltas y corres, corres y saltas, gritas, quieres quedarte aquí por siempre. No sabes si es la realidad, o imágenes confusas y locas. Los sesenta. Colores en movimiento, colores y movimiento, y las cosas caminan a tu alrededor.

En ese frío balcón sentiste que podías volar, pero no. Algo te devolvió. ¿Sentido común o sentido? Quieres volver a los colores, las luces, las curvas en movimiento, la música lenta y alocada. "¿Cómo lo harás?". Piensas, actuas y te pierdes a ti mismo. Comenzemos de nuevo la alegría descabellada.
Cuerpo de manzana, ¿el fruto del mal o el de la sabiduría? Se interpuso, o acaso ¿me interpuse yo? Tal vez esa sería la respuesta a mis constantes dudas existenciales, tal vez debí haber hecho menos cosas vanas, pero lo hecho hecho está. Pues bien, gracias a eso y más serán mis dudas existenciales eternas, independiente de lo sucesos que provengan.

La dignidad es cosa perdida por escuchar a voces ajenas, más que por caer otra vez por las mismas razones, y aún así cada uno en sus zapatos en un silencio que con miradas sospechosas dice todo.

Dilema. Los celos o la envidia. Los celos son aquellos sentimientos que fluyen cuando una persona está con quien quieres estar o con quien crees que te pertenece de una manera que no te agrada, o sientes que te quita algún lugar. La envidia en cambio, es ese profundo rencor hacia alguien que tiene algo que tú no. Entonces, si después de tanto tiempo, tantas cosas, tantos momentos aún no hay satisfacción, ¿hay algo que falte, digo, que en lo otro se encuentre? ¿Celos o envidia?

Es simple rencor; rencor al egoísmo, al individualismo, al ego, a todo aquello que se piensa mejor y me pisa, rencor por todo. En fin, rencor, eso es todo.

  
"Dentro de tu supuesta belleza, se esconde un vil gusano".


Martes 13
Me sentí sin el derecho de darme el derecho a algo, ya lo había hecho unas cuantas veces y no había resultado del todo bien. La ironía de las cosas realmente no me fortalecía. De pronto todo se hizo un camino constante y circular, aún cuando el término ya había tomado lugar. 

Caminar por las calles sin sentir los pies ni el asfalto al dar un paso, tratar de dejar de respirar inconscientemente pero seguir viviendo, dejarse caer sobre espinas de algodón que te ayudan a ponerte de pie; tal vez no es todo tan malo, tal vez simplemente no era la hora.

Me sentí con tanto poder (cómo amaba esa sensación), que en mi cliché todo se escapó de mis manos, mi reino de egoísmo se hundió junto con mi ambición y bueno, creo que es así como terminé aquí. Determiné el fracaso desde el principio y lo expandí hasta el final. Fines egoístas.

Torpemente volví a sentir el suelo en mis pies y mi peso sobre ellos, entré a mi realidad, la de antes, la antigua soledad que extrañaba, aquella que al fin y al cabo no es tan mala.
Confusión de una noche, lentamente.
Porfavor, comenzar a leer con la reproducción de la pista :)

 

Me sigo preguntando si aquel día fué real, si mis visiones eran ciertas, o no era más que una típica paranoia acomplejandome. Me senté en un sillón cuyas cualidades recuerdo vagamente, más bien simplemente recuerdo como me hundí en él, cerré lentamente mis ojos inspirando una de mis mayores penas en la vida, y cuando las notas comenzaron a sonar pude vernos otra vez. 

Fue un momento tan corto, tan efímero, tan maravilloso, tan distante. Fue todo tan hermoso, fuerte y abstracto como lo es nuestro lazo. Atravesé mis 17 años en 228 segundos, pero todos mis momentos contigo, como la primera vez que me tomaste en tus brazos, me sonreiste y me saludaste, y hasta tus últimas ganas de sentarte a pedirme que me quedara contigo estaban presentes como en su más vivo minuto.

De pronto todo se trasladó a una carretera, en donde viajábamos los 2 solos en tu auto de noche, y yo me divertía viendo las luces nocturnas de los faroles, las estrellas, la luna, las casas y más autos. Pero existía un silencio, nuestro silencio permanente que he temido y temeré de por vida. ¿Sabes acaso que es lo que nos une? Es algo mas fuerte que la sangre; lo siento, lo sientes, lo sabes.

En un momento tomaste mi pequeña y blanca mano, me hiciste una pregunta, muy distinta a las que tus ojos exclamaban. Sí, suelo fijarme en los ojos, la miradas son sinceras, más que las bocas y los abrazos. 'Abrázame, vuelve lentamente, sé que nos queda una salida de esto'. ¿El orgullo era más grande?, ¿o acaso la vergüenza?

La carretera nocturna parecía no tener fin, mi visión parecía tan larga como los años que aún me aguardan, pero fue tan corta como el largo de la melodía, pero tan sinceras como mis palabras en cada letra. Al despertar me sentía tan drogada e ida como en mis sueños, tal vez exageré y todo fue efecto de eso. Tal vez ambos nos vimos en ese momento, o tal vez ya dejaste de existir. ¿Quién sabe?

Sé que estás pero no sé donde, se donde pero no se por qué, y se por qué pero simplemente odio esa razón. ¿Me escuchas cuando te hablo?, ¿o es que acaso solo me miras con tristeza? Se te ha olvidado recordar que me iré aún más lejos, y tu aún más lejos de mí, no nos quedarán segundos para convivir, para conversar, para amarnos y pedirnos perdón, para aprovechar todo ese tiempo que perdimos en vergüenzas y orgullos. 

Comenzé a llorar, pues mi sueño se hacía cada vez mas lívido y te sentía más cercano que nunca, como nunca lo habíamos estado. Me gusta pensar que me acompañaste en ese momento, me gusta mirarte y creer que tu también lo recuerdas, me gusta imaginarme tantas cosas que no son ciertas. 

Sé que aún me esperas, sé que siempre lo haces, sabes que sé todo de ti, aunque conoces la más vaga parte de mí. Volverás, lo sé, algún día. Aquí siempre estaré con mis brazos abiertos.


 
 
La tentación jamás te derrota
Al caer el crepúsculo dejó caer una mano sobre mi hombro y la otra sobre mi cadera. Traté de fingir desconcentración y miré a mi alrededor; la gente se iba, todos al mismo tiempo, parecían escapar y yo me sentía parte de un momento planeado; aún así, me dejé estar.

Volví mi cara e identifiqué la suya, la examiné y consideré que todo en ella era perfecto. Lentamente rozó su nariz con la mía acariciandola tiernamente. Sentí su tibia respiración en mis labios, los abrí como concediendole un derecho y comenzamos a besarnos. Todo cambió; el mundo cambió de color y de sitio. No me sentía ahí. Mi lengua se acalambró y me precipité a morder mi labio. Él se detuvo. Me observó con una suave sonrisa, de esas que me contaban de su amor.

Intentó decirme algo en algún momento, pero lo impedí poniendo mi dedo sobre sus labios, lo bajé suavemente y lo besé otra vez; no había espacio para las palabras. Nos abrazamos; no hubieron lágrimas. Puso su mano sobre mi pómulo e inmediatamente sentí como si algo diera vueltas dentro de mí, o como fingir el no saber de que en realidad sí había algo.

"No tienes que huir" me susurró al oído. Negué con la cabeza y bajé la mirada hacia mis pies. Lo besé con tristeza y brío por última vez al mismo tiempo en que entrelazaba mis dedos con los suyos y apretaba su mano fuertemente. 

¿Sería el adiós? Dí media vuelta, despacio solté su mano, me acaricié a mi misma desde mi abdomen hasta mi vientre con angustia unos cuantos segundos y, con la cabeza en alto, seguí mi camino sin mirar atrás. Me observó en su traje de terno mientras yo me alejaba para no volver. Sé que él tampoco lo haría, simplemente no estaría ahí. Se alzó y desapareció.  
Luz
Recuerdo tan claramente esa fría tarde de aquel día en que el mundo se desmoronó por primera vez. Una llamada fué suficiente. Mi alma dió un grito de espanto. Corrí hacia mi jardín, el viento helaba hasta llegar a mis huesos y lentamente fuí sintiendo, fuí observando como mi piel se desvanecía en él. Mi cuello se ondeaba de lado a lado diciendo "no". Claramente, no fué mi mejor momento.


Entonces me pregunté qué haría yo ahí viendo la oscuridad entre tantos rayos incandecentes, cerré mis ojos en busca de culminar aquel pensamiento y luego me dediqué solo a respirar. Lentamente una melodía comenzó a resonar en mi cabeza; era bella y melancólica, tenía en mí la intensidad del momento. 

Consulté por ese sonido pero nadie más podía escucharlo. Corrí en busca de una hoja y un pequeño lápiz. Respiré profundamente y la melodía del momento comenzó a intensificar su sonido, y en aquel instante empezé a escribir sin abrir mis ojos, sin pensar en lo que plasmaba, solo lo dejé fluir.


Había cantado una canción, había creado la canción más bella, pero sólo yo podía sentirla, y escucharla, y amarla. Cada día del resto de mi vida canté esa canción; al dormir, al despertar, al caminar, siempre la cantaba y siempre resonaba. Fué mi mejor amiga. Nunca más sentí la soledad, y las cosas al desvanecerse sabían como levantarse junto a esa armonía de mi creación.


Entonces me pregunté qué habría hecho yo ahí viendo la oscuridad entre tanta luz. ¿Existía esa luz? Asentí.






            "Y es cuando todo ilumina tu camino"
Libro abierto
Mi lápiz ha torcido mi mano, se ha negado a dejarme escribir privandome de mi pasión y bloqueando así toda idea interesante para otra vez ahogarme en mis palabras, miles de palabras al aire que no han podido buscar su correcto orden. 

Mi lápiz mental se ha quebrado para decirme que en ocasiones es mejor callar lo que no todos deben saber, me ha mostrado otros caminos para poder gritar todo lo que ha querido cegarme. 

¿Mi lápiz puede hacer todo eso?


Mi lápiz ha estado en huelga por mucho tiempo. Que risa decir eso. ¿Qué es el tiempo? No creo en el tiempo, ni creo tampoco en los recesos. Puedo creer en lo que el tiempo me dicta si me alejo de mis palabras, o puedo cojer mis letras, embellecerlas y creer que ellas envejecen junto a mí en un tiempo ficticio creado para controlar mi cabeza. Puedo creer que hablo para ser escuchada, o simplemente puedo amar el saber que solo yo he sabido escucharme correctamente. Puedo pensar que lo entienden, o que solo lo leen y lo dejan ir sin cuestionarse un segundo, ¿o acaso lo hacen?
FríoDobleSentimiento
A veces es cálido, a veces es frío, a veces se siente y a veces no. El camino siempre a pies firmes sobre el suelo, pues el firmamento te bota de una nube en cualquier momento. 

No tenemos un lugar fijo, no sabemos si nos corresponde, y tampoco lo hemos buscado. La atracción era única, y ahora, un nulo interés que agobia. En
un cálido abrazo, un frío sentimiento, el cristal que no podemos atravesar, lo efímero y no disfrutado. Hay errores imposibles de enmendar. No tengo más palabras para tan vana situación.

Tan cerca, tan lejos, un abrazo, una palabra falsa y repetida, sin sentido ni sentimiento.
Enemiga
De nuevo era hora de despertar y levantarse, dejar el bello sueño por aquella cruel pesadilla. Las voces y los espejos me rodeaban, esas simples cosas que podían hacerme sentir en la caída más alta y tenebrosa, esas ingratas caras de rencor que me rodeaban día a día a las cuales trataba de evitar o asumir.

Tan solo llegó un momento en el que había que buscar una salida o una solución para apaciguar ese negro estado que consumía lo que se topase; era necesario un alivio, o en su defecto, encontrar mi panacea. Llegó la solución más común, aún así, no solucionó nada.

En mi desesperación asumí mi encierro en mi misma, mas una parte mi, no estoy segura de cual, tomó mi desición. Si la maldad era cruel, el horror me aliviaría, y lo hizo. Nunca se fué, se apoderó de mi, de mi cuerpo, de mi alma y de mi mente. Mi solución se convirtió en mi desgracia; no me suelta, no me deja en paz. En cierta parte la necesito. Somos uña y mugre, yo y la enemiga.

TyY
Te encontré en la vía más pura de mi ser, en aquella apariencia que jamás quise tener, que hace un par de meses decidí adoptar. Nuestro pasado fué tan enredado como lo es nuestro presente; ni más ni menos. 

Todo lo que ví con mis ojos profundamente cerrados estaba rodeado de noches con luces que guiaban, a veces erroneamente, el camino por el que me manejabas, todo al son de aquella canción que va lentamente. Recordé nuestros profundos silencios, tu silenciosa y honda agonía por no poder disculparte, y mi triste pensamiento de que en realidad, a corto plazo yo ya lo sabía todo. ¿Qué tan inocente se puede ser?

Tu y yo y nuestro eterno lazo, tu y yo en un abrazo eterno, tu y yo camino a ningún lado, tu y yo en silencio, tu y yo con tantas cosas que decir, tu y yo hasta que no puedas más, tu y yo hasta saber la verdad, tu y yo tratando de escapar, tu y yo hasta que la culpa te corroa, tu y yo hasta que la pena me derrote, tu y yo hasta que la muerte te consuma, tu y yo simplemente, tu y yo nada más...
Enloquece
¿Es posible escribir con los ojos cerrados, o es acaso posible sentir con los ojos abiertos? Lo esencial está muy lejos de la vista, lo descubrí, aquel vegetal o estado inesperado me lo reveló, y decía "esto realmente está ocurriendo".

Vuela al mundo que más desees viajar, piensa que más vivo no se puede estar, canta como si el mundo entero te quisiera escuchar, baila como si nadie y todos te observaran, rie como si en aquello no hubiera mañana, besa para nunca olvidar lo mejor de la vida, corre como si huyeras de tu peor pesadilla, salta como si puedieras tocar las nubes, rueda como si aplastaras mil campos de flores, escucha todo a tu alrededor como si tu vida dependiera de aquello, si duermes cumple tus más grandes sueños, mira las cosas más bellas de la vida para darle a tus ojos una chispa de alegría.

Elévate, toca una estrella, estrellate, camina, disfruta, sal de este mundo un momento, ese sentir de que eres lo más poderoso, de que puedes hacerlo todo. Inhala. Exala. Enloquece. 
Lo recuerdo tan claramente, casi siento que puedo vivir el momento. Aún puedo escuchar esa música que nos hacía bailar en cualquier sitio, esas melodías eternas que nos unían y nos hacían querernos aún más. Casi puedo estar sintiendo su fría mano con sus dedos entrelazandose junto con los míos; puedo sentir su abrazo en mi cuerpo, un vals, un piano...
Fife :)
¿Cuántos árboles has contado esta semana? ¿Cuántas luces has visto brillar? El brillo de tus ojos siempre me regala sinceridad, esa honestidad codiciada y triste que se esconde, que escapa, que llora cuando explota.

Quisiera, no sabes cuanto quisiera, poder refugiarte en mis brazos cuando piensas que no hay un cómo, poder acompañarte cuando la soledad es suficiente y hasta demasiada; quisiera recoger tus lastimadas lágrimas de silencio en esos momentos en que todo es inestable.


Amante de los árboles, nos hemos visto en los peores momentos, logramos ser un mutuo apoyo.



Amante de ese bello arte y de tus letras, es tanto lo que amo de tus palabras, te vuelves mi inspiración constante. 


Amante de las ruedas, esas delgadas que felizmente nos han hecho competir y reir, amante de la expresión que nos ha dado en vista la realidad.

¿Amarte? Amarte no puedo más de lo que lo hago, y jamás de otra manera. Lo especial es especial a su modo.


Amante de la bella naturaleza, amante de la planta bella, amante de escrituras apasionadas, tu eres este poema.

La existencia era un otoño, como una bella nostalgia en el alma, y no era mala, mas un tanto silenciosa. Momento de ver como caían hojas, se nublaba el cielo, y el viento hacía volar unas cuantas cosas. Comenzaba ese frío atemorizante y crudo que atraía una sensación de buscar abrigo, ese que en algún momento debía aparecer. Las nubes eran tales remordimientos que amedrentaban a esa oscura perdición y, el cielo, se negaba rotundamente a la idea de despejarse. En ocasiones una que otra lluvia despejaba un poco el firmamento.


Cuando todo se veía triste y nublado, cuando parecía que el cambio era un frío enorme y solitario, cuando los recuerdos remordían hasta la más pequeña de las alegrías, era tiempo de darse cuenta de que trataba ese otoño. Tiempo de transición; al final todo sería renovado.


Luego de pasar por el invierno que más heló, la bella primavera esperaba con flores nuevas ciertas cosas inesperadas. Volvían a nacer hojas de los árboles, volvía a salir con ganas el sol, volvía la sonrisa ahora mas linda, más potente y más sincera. El otoño decía "aguarda, pues adelante te espera algo mejor". 


Ahora siempre escucho a mis otoños, los abrazo y los amo, porque al llegar la primavera...









Busca la estación que esconde tu pasión...
Finalmente sabemos
Me amarré a ese amanecer sin darle lugar al silencio, quise hacer notoria mi presencia y llamar la atención de aquellos, de ellos. Mis ojos estaban cansados de tanta oscuridad, pues entonces los abrí. Cuando la horrible sensación de amargura se fue, capté otra que no me esperaba.


Los muros del pasillo eran grises y el suelo estaba grietado. Que vil sorpresa. No siempre se ve lo que se espera. Disfruto de la decepción, pues todo es siempre con razón en mano. El tiempo estaba hecho para desalientar.


Aún así me acogía esa mañana, me esperaba esa vida al verla despertar.
Es mi hora de correr. Escribiré una carta, la enviaré y no te veré jamás. Solo te pido que lo olvides, solo te pido que no me preguntes, pues no puedo negarlo y no quiero mentir. Pero ¿qué puedo hacer? Esto nunca te dolió, nunca te tocó ni te movió. Es simple, no te importa, pero no entiendo por qué. No entiendo por qué he caído en tí o en aquellos quienes no debía, dicen que siempre pasa. Bueno, hace poco descubrí lo que no era para mí, asi que escaparé. Mi destino es arruinar lo que siempre me complica. Me rindo, era algo ya imposible.
Camino hacia la vida
Por fin hemos dejado el constante camino de la rutina, vamos por un rumbo desconocido a ser solo nosotros, a contactarnos con nuestro profundo ser. Yo, he podido atravesar las vallas que me impedían seguir; y tú, me has acompañado en cada paso y cada obstáculo, pero aún me aterra lo desconocido, el perderme en el camino y errar en mi desición.

La paz es mi mayor anhelo, el viaje mi inspiración, tú mi dirección.


Me rio de la vida típica de aquellos a quienes dejamos atrás, me rio de su vida aburrida y monótona, me rio de su amargura, me rio de sus mentes controladas. Me rio de haber salido del sistema, ese maldito sistema, pues nadie ni nada me rige ahora, sólo yo.

Siento como si nos hubiesemos escapado alguna cárcel, de un castigo, de una condena, pues ahora soy libre... ¡Libre! pero... lamentablemente te abandono, te dejo y te doy tu propia libertad. No podemos vivir atados recíprocamente, jamás seremos libres si nos tenemos el uno al otro, huye por tu propio camino. Sonríe siempre. Sé feliz.

        

      Almas libres, vidas separadas, seres felices :)
Dulce tiniebla
No hay nada más bello que la oscuridad de la noche, total envolvimiento de una lúgubre paz. Hemos vuelto a ser humanos, todos y cada uno de nosotros.

Sal a tu patio y observa las estrellas, y en su defecto, contempla las nubes de ese negro fimamento. Enciende una vela o un incienso; medita, respira y siente. Mira a tu alrededor, sal de lo común. Prende un cigarro, tirate en el pasto, grita mil veces al cielo.

Preciosa tranquilidad, necesitabamos de esto, salir de la rutina, desconectarnos del mundo y la sociedad. Somos uno, sólo quienes estamos aquí, en concreto. Olvida la tecnología, sal a caminar, vive.

       Prende tu mente, pues el sol se ha apagado.

Paraíso de Ojos Grises

Me
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